jueves, 29 de enero de 2009
Premio para los padres del 'ordenador cuántico'
El Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Ciencias Básicas ha sido concedido en su primera edición ex aequo a los físicos Peter Zoller (1952, Austria) e Ignacio Cirac (1965, Manresa), "por su trabajo fundamental en la ciencia de la información cuántica", según ha destacado el jurado, presidido por el Premio Nobel de Física Theodor W. Hänsch. La investigación de Zoller y Cirac está abriendo "vías esenciales", según declara la fundación en un comunicado, para el desarrollo de ordenadores cuánticos, mucho más potentes que los actuales.
Los Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento reconocen e incentivan la investigación de excelencia a nivel internacional. Por su dotación económica, 3,2 millones de euros, y la amplitud de las disciplinas científicas y artísticas que abarcan, estos premios pueden considerarse los más importantes del mundo tras los Nobel. Los premios cuentan con la colaboración del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y comprenden ocho categorías, cada una dotada con 400.000 euros. La de Ciencias Básicas, la sexta que se falla, reconoce contribuciones que, por su originalidad y trascendencia, suponen un avance significativo del conocimiento.
"Es emocionante ver cómo nuestras expectativas se van cumpliendo". Peter Zoller ha recibido la noticia como "un gran honor y un enorme reconocimiento para nuestra área. Es muy emocionante presenciar la expansión de este campo en los últimos diez años, y ver cómo nuestras expectativas se van cumpliendo". Para este investigador, compartir el premio con su antiguo colaborador, Ignacio Cirac, "es un placer añadido, puesto que gran parte del trabajo ha sido conjunto".
Por su parte, el investigador español se siente "especialmente honrado porque el premio reconoce el trabajo de un campo en pleno auge". Cirac destaca además "la importancia de la ciencia básica, de la que surgen las aplicaciones de mañana".
Información cuántica
Peter Zoller e Ignacio Cirac son considerados los físicos teóricos de más relevancia en el área de átomos fríos, óptica cuántica e información cuántica. Durante más de una década sus investigaciones han sido pioneras y han abierto nuevas vías experimentales. Su trabajo se centra en utilizar el mundo microscópico para construir ordenadores cuánticos y sistemas de comunicación.
Su primera contribución teórica de gran relevancia, en 1995, fue la descripción teórica de un modelo de ordenador cuántico. Su propuesta se basaba en las llamadas trampas de iones, en las que átomos cargados eléctricamente y enfriados son atrapados por un campo eléctrico y manipulados con láseres. Esta técnica sigue siendo hoy la más prometedora para la computación cuántica. De hecho, ya se han construido pequeños prototipos de ordenadores cuánticos basados en trampas de iones. A lo largo de los últimos años, numerosos laboratorios han confirmado las predicciones teóricas de Zoller y Cirac.
Según señala el acta del jurado, Zoller y Cirac merecen el premio "por su trabajo fundamental en la ciencia de la información cuántica". Las innovadoras teorías formuladas por Zoller y Cirac han inspirado el desarrollo de nuevas vías experimentales en simulación cuántica y en ingeniería de sistemas, en un rango que comprende desde los átomos e iones hasta la materia condensada.
Un jurado con Nobel
El jurado de esta primera edición del Premio Fronteras del Conocimiento en Ciencias Básicas está presidido por Theodor W. Hänsch, premio Nobel de Física 2005; los nanocientíficos Hongkun Park, de la Universidad de Harvard y Sandip Tiwari, de la Universidad de Cornell; Douglas Abraham, de la Universidad de Oxford; Martin Quack, del ETH Zurich; y Gerardo Delgado, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Ciencias Básicas es la sexta categoría que se falla en esta primera edición de los Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento. Ya se han fallado la de Cambio Climático (a Wallace S. Broecker, que predijo hace más de tres décadas la existencia de un calentamiento climático debido a la acción humana); Cooperación al Desarrollo (Laboratorio de Acción contra la Pobreza Abdul Latif Jameel del Instituto Tecnológico de Massachusetts); Biomedicina (al investigador del cáncer Joan Massagué, el científico español en activo más citado del mundo); Artes (al arquitecto estadounidense Steven Holl); y Tecnologías de la Información y la Comunicación (al ingeniero Jacob Ziv, uno de los padres de los hallazgos que han permitido, entre otras muchas aplicaciones, la compresión de los archivos informáticos de datos, texto, imagen y vídeo presentes en todos los ordenadores personales).
Saludos, Fernando Rubín
jueves, 22 de enero de 2009
¿Y después de la matanza qué?
Me pregunto: ¿ahora que se han retirado al completo las tropas judías de Gaza, para qué ha servido la matanza de miles de palestinos? ¿Con esa matanza se ha solucionado el problema de Oriente Medio? Y, por cierto ¿ha ganado algo Israel, aparte de haber quedado una vez más ese país completamente desprestigiado, con esta guerra que claramente ha perdido? Esta es la cuestión: un país, por su poder, no puede (no debe) imponer su ley, su justicia unilateral en base a su poderío armamentístico। Arrasar a un pueblo, alegando legítima defensa (a la que, obviamente tiene derecho) considerando que ese mismo pueblo había impuesto a la facción terrorista (por no emplear eufemismos) que ahora ataca derrocando a la OLP tiene, cuanto menos, su cinismo. Otro tanto diría de los USA cuando “derrocaron” al Sha de Persia para colocar, por pura incoherencia e ignorancia, al Ayatolá Khomeini. Pero no me voy a desviar aquí del tema en cuestión. De la CIA hablaremos otro día…
Pues bien, lejos de los aires subversivos que caracterizaron el nacimiento del marxismo y de los movimientos revolucionarios en Europa, la izquierda se ha plegado ante la visión de sionismo sobre la cuestión judía abandonando los principios intelectuales que caracterizaron el marxismo y a sus herederos, la Escuela de Frankfurt, en su mayor parte miembros de la comunidad judía europea.
A muchos ciudadanos europeos nos parece incomprensible la incapacidad de nuestros políticos, especialmente de la izquierda, para denunciar y oponerse a la estrategia genocida y de limpieza étnica a la que Israel lleva sometiendo a los palestinos desde su creación en 1948, incumpliendo numerosas resoluciones de la ONU y violando sistemáticamente las leyes internacionales, lo cual los convierte en cómplices de un régimen tan odioso como lo fue el de la Alemania nazi। Debemos recordar, por ejemplo, que la Internacional Socialista recoge en su seno al Partido Laborista Israelí, al que pertenecieron sionistas como David Ben-Gurión, que proclamó oficialmente la creación del Estado de Israel, o Shimón Peres, dos veces primer ministro (1984 - 1986 y 1995 - 1996) y actual presidente del Estado de Israel.
Pero el gran problema de estos políticos de izquierda no es sólo su miedo (o su cobardía), o su prejuicio de ser acusados de antisemitas, sino su ignorancia para comprender cuál es el origen del problema judío en general y el de un estado artificial impuesto por la fuerza de las armas al que se le perdona y bendice toda clase de tropelías y de violaciones de los Derechos Humanos. Aclaro, antes de nada, que tan semita es un judío como un palestino, o un árabe, pues ambos pueblos tienen un mismo origen: ambos son semitas.
Quizás el problema originario sea el olvido, consciente o no, de las fuentes ideológicas en las que se fundamenta la ideología de la izquierda, especialmente de las organizaciones socialistas y comunistas, y el papel intelectual que jugaron personajes de origen judío como Carlos Marx, Rosa Luxemburgo, León Trotski o Vladimir Ulianov “Lenin”, o la famosa Escuela de Frankfurt integrada, en su mayor parte, por judíos continuadores del pensamiento marxista.
Para comprender el problema de la izquierda ante la existencia del estado de Israel y sus complejos, debemos remontarnos a sus mismas fuentes y, para ello, nada mejor que echar mano de un texto escrito en 1843 por el propio Carlos Marx titulado “La cuestión judía”
Un abrazo, Fernando Rubín